En muchos casos sí. Cuando el hígado se sobrecarga deja de filtrar bien: las toxinas vuelven a la sangre (boca amarga, cabeza pesada), la bilis se espesa y la vesícula se queja (dolor del lado derecho), y la digestión se frena (gases, hinchazón y panza que no baja). Limpiar el hígado ataca la raíz, no solo el síntoma.